Sincronicidad como guía

 
 
 
 

¡ATENCIÓN A LAS SEÑALES!

 

Atención a las señales y sincronías que se presentan en nuestro camino. No existe la casualidad. Estas sincronías son mensajes espirituales; yo las llamo coordenadas. Cada uno pertenece a una familia cósmica y, en función de esto, hay distintos tipos de señales que resuenan con nosotros. Encontramos números repetidos por todas partes (2222), o capicúas (1221), o números consecutivos (2233)… Cada vez que veas una señal que resuene contigo, no te limites a pensar en ella como en una curiosidad. En lugar de ello, examina qué estabas pensando, diciendo o sintiendo en el momento en el que apareció la señal. A menudo es nuestro propio Ser el que acude a estas “coincidencias” para sacudirnos un poco con el fin de que prestemos más atención y nos volvamos más sensibles a la información que se encuentra en nuestra cabeza. ¿Alguna vez has tenido el impulso de tomar un libro y al abrirlo por una determinada página has encontrado algo muy significativo para ti en ese momento? Este impulso viene de tu Ser, pero no le harás caso si no te vuelves más sensible a sus llamadas.

 

También hay señales que pueden proceder de nuestros hermanos cósmicos, quienes están buscando continuamente la manera de comunicarse con nosotros. Necesitan a seres humanos despiertos, conectados, a quienes poder dar instrucciones en caso de que ocurriese un gran acontecimiento planetario. En cualquiera de los casos, las señales tienen por objetivo que estemos más presentes y atentos, que salgamos del estado de dispersión que es tan habitual en nosotros.

 

En un sentido más amplio, podemos considerar que toda nuestra vida es una “señal” inmensa.

 

Tenemos que buscar siempre la magia en todo porque nada es accidental, nada es casual. Aunque estemos viviendo una situación que nos parezca caótica, no debemos olvidar que tiene un porqué, un sentido. Cuando las cosas no salen como nos gustaría o creemos que deberían salir, pongámonos en modo “GPS humano” y “recalculemos” para encontrar la salida, en lugar de protestar o quejarnos. Al final acabaremos por saber cuál era el sentido de todo ello.

 

Despertad humanos, ha llegado la hora – Suzanne Powell
 
 

 

Yo encuentro casi a diario, y a veces en varias ocasiones en el mismo día, estas señales. Creo que nos sirven para indicarnos que estamos siguiendo el camino adecuado, el buen camino o que hemos tomado la decisión acertada en algo importante para nuestro Ser o para la ayuda al Universo, y esta ayuda se realiza con frecuencia ayudando a los demás.

 

Me di cuenta hace ya bastantes años de estas sincronicidades en mi vida; existe algo en  nuestro interior que nos impulsa justo en el momento adecuado, de manera inexplicable para nuestra razón, a mirar un determinado número del indicador digital de nuestro coche para encontrar una señal (1111, 1000, 1212, etc) que nos puede estar indicando que esa es la decisión acertada, que lo estamos haciendo bien, etc.

 

Debido a darme cuenta de esto, cambié mi reloj analógico por uno digital hace ya varios años. Pero es que en  carretera uno puede tener estas señales al ver el  letrero del  kilómetro, la matrícula del coche que nos precede, u otros detalles encontrando un número singular.

 

De esto mismo nos hablaba hace bastantes años en sus libros Sixto Paz Wells y de cómo en ocasiones se habían quedado muy sorprendidos por las señales él y la gente de su grupo con la que acudía a limpiar algún lugar de energías de baja frecuencia, las del desamor que impregnan por siglos los lugares por los que estuvieron quienes eligieron el mal*, o a investigar en un lugar que había sido importante en el  pasado por los hechos que allí se sucedieron.

 

El Libertario

*relacionado con esto, creo que deberían limpiarse todos los lugares que estuvieron ligados a la diabólica “Santa Inquisición”; un grupo de gente de espíritu puro unido en meditación puede lograrlo y así limpiar la Tierra, pues esta arrastra demasiados lastres, y muchos desde el pasado

 

 

 
 
 

La sincronicidad como señal para indicarnos que hemos tomado el camino correcto

 

Sincronicidad, tal como  la definía C.G. Jung:

 
- la coincidencia en el tiempo de dos o más sucesos no relacionados causalmente, que tienen el mismo significado o un significado parecido
- actos creativos
- paralelismos acausales
- las coincidencias significativas no pueden concebirse como la pura casualidad -cuanto más se multiplican y cuanto mayor y más precisa es la correspondencia... ya no pueden considerarse pura casualidad, sino que, por falta de un explicación causal, deben considerarse combinaciones significativas.

 

Jung llegó a la conclusión de que hay una íntima conexión entre el individuo y su entorno, que en determinados momentos ejerce una atracción que acaba creando circunstancias coincidentes, teniendo un valor específico para las personas que la viven, un significado simbólico. Son este tipo de eventos los que solemos achacar a la casualidad, la suerte o incluso a la magia, según las perspectivas que tenemos.

 

La vida de  Paramahansa Yogananda está llena de sincronicidades, y lo mismo ocurrió con muchos de los seres sobresalientes en lo espiritual de la India

 

La sincronicidad es algo que he experimentado con gran frecuencia yo mismo como señales en los últimos años; algunas personas lo denominan 'guiños*'
 
 

La contribución más famosa de Wolfgang Pauli a la física implicaba el descubrimiento de un patrón abstracto que se oculta debajo de la superficie de la materia atómica y que determina su comportamiento de un modo acausal. Es en este sentido que el principio de Pauli crea un paralelo con el principio de la sincronicidad.

 

Francis David Peat, Físico Holístico, define la  sincronicidad como un puente entre la mente y la materia.

 

Una posible explicación a la sincronicidad pudiera ser la de que en circunstancias normales la mayor parte de nuestro cerebro se encuentra procesando a toda velocidad una cantidad tal de información que jamás podríamos manejar de manera consciente y en muchos casos podríamos pensar que algo llamado "intuición" nos empuja en determinado sentido o nos asiste, cuando simplemente se trata de que nuestro cerebro posee información que nosotros desconocemos y nos está mostrando patrones que no hemos visto.

 

Pero también pudieran tratarse de 'señuelos' que se nos envían desde el más allá como para indicarnos que hemos elegido el camino acertado, el que debemos seguir, pues el más allá es más real que el mundo en el que nos hallamos ya que a este, nuestro mundo, tenemos acceso solamente a través de unos sentidos muy limitados.  En el más allá existen multitud de seres que no están limitados por nuestro espacio-tiempo, y siempre suelen acompañarnos algunos de ellos que nos asisten. 

 

Los otros mundos abarcan realidades mucho más amplias y más próximas a LA REALIDAD

 
 
 
 
*este es el  nombre que utiliza para referirse a ellas mi amigo Josep Serneguet
 
 
 
 

¿Cómo pueden existir las sincronicidades en un mundo dominado por la causalidad? 

A primera vista, la visión newtoniana de la naturaleza determina todos los sucesos del universo y, por lo tanto, no deja lugar a los patrones significativos de la coincidencia. Mientras que la teoría cuántica ha puesto en duda acertadamente la naturaleza exclusiva de esta visión del mundo, la variante que ofrece no es lo suficientemente amplia como para admitir la sincronicidad. Es sólo cuando la causalidad se lleva hasta sus límites que se descubre que el contexto real en que ocurren los sucesos debe extenderse indefinidamente. En otras palabras, todo lo que sucede en nuestro universo es causado, de hecho, por todo lo demás. Se podría considerar que la totalidad del universo se revela o se expresa en sus acontecimientos individuales. Es dentro de esta visión global que es posible considerar a las sincronicidades como sucesos significativos que se originan en el corazón de la naturaleza.

 

David Peat
 
 
 

La sincronicidad parece ser la manera en que el ‘intento del espíritu’ (el de la totalidad) parece manifestarse en forma casi de milagro en la materia y los sentidos (ese mundo que los humanos consideramos el real).  Se trata de una ‘fuerza’ que desea ayudarnos a unir a través del ‘intento’ los dos mundos que vemos separados (vistos desde la experiencia interior y la de los sentidos): el mundo del espíritu con el mundo de la materia.

 

Eduardo Zancolli – Los Misterios de las Coincidencias

 

 

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