OVNIS y Religión

 
Estas entidades* que valoran mucho más la vida que vosotros, están aquí para extraerla de vosotros. Y también están acá para compartir con vosotros, si estáis listos para compartir.
No todos son amigables, de ningún modo. Sus naves pueden ser mortíferas, pero cuando sea conveniente, será conveniente y podréis tener contacto con ellas; es parte del proceso de aprendizaje.
 

Entidades extraterrestres son responsables del dogma religioso. ¿Y por qué os conducirían hasta la esclavitud por medio de dogmas religiosos que a través de la historia han ocasionado muertes en masa, derramamiento de sangre, ignorancia y hasta lo que se llama la Edad del Oscurantismo? ¿Con qué fin instaurarían la religión para esclavizaros?

 
La única razón por la cual estos ángeles, por decirlo así, hicieron esto fue para reunir a unos cuantos que iban a ser semillas y para darles normas de vida, dando así origen a una moral. Ellos querían que regresarais a vuestro centro y recordarais el respeto a la vida.
A través de la historia, ciertas personas han sido escogidas porque eran esencialmente gente sencilla que tenían un saber fundamental y mostraban un respeto por la vida.
Observad cómo vivíais en aquel tiempo. Estabais violando a vuestros niños y copulando con vacas, ovejas y perros. Habéis tenido una civilización que aniquiló millones de pájaros exóticos, sólo porque pensaron que su lengua era un afrodisiaco. Esas son las civilizaciones que la historia describe como extinguidas.
 
Y durante esos periodos críticos aparecieron los Grandes Dioses, en repetidas ocasiones, y entregaron a gente sencilla una sencilla verdad. Les dieron leyes que regían sus vidas. La gente se asustó y respetó entonces las leyes. Los Grandes Dioses siempre han venido a enseñar responsabilidad moral y espiritual a una conciencia decadente. Por eso es por lo que vienen.
 

Pero algunos con mentes muy obtusas han convertido una simple y bella verdad en una religión y la han llenado de dogmas. La han usado para asesinar al mundo. Para eso se ha usado el dogma, para oprimir y asesinar.

 
Y sin embargo, la intención que se tuvo al transmitir la verdad original fue mantener la verdad viva y evitar que el hombre se derrumbe sobre sí mismo y que la mujer perezca en conciencia.

 

Ramtha – Ovnis, Conciencia, Energía y Realidad

*nuestros hermanos del espacio

 

 

 

Cuando la materia viva, sea animal o vegetal, muere lentamente, es decir, tras un proceso natural de envejecimiento, esta energía natural se va desprendiendo muy poco a poco desde mucho antes del momento final, y por eso es más difícil de captar y de aprovechar por aquellos que tienen la capacidad de hacerlo; pero cuando el ser vivo está en toda su pujanza y por una causa u otra muere violentamente (como sucede cuando un animal es degollado), o se desintegran  de una manera rápida, entonces toda esa energía vital sale como un torrente y es mucho más fácil de captar y de aprovechar.

 

Para los dioses esta energía es solo una especie de juego o un sentimiento placentero que de ninguna manera es esencial para su existencia. Cuando un ser vivo, animal o planta, se desintegra de una manera rápida, la energía vital sale como un torrente y es mucho más fácil de captar y de aprovechar. La manera más fácil, normal y rápida de desintegrar la materia es mediante cremación*.

 

Y aquí es donde tenemos que recurrir a la historia y recordar que los dioses, en todas las religiones de la antigüedad, en lugar de exigir actos de arrepentimiento colectivo o alabanzas racionales por parte de sus pueblos, lo que exigían siempre como máximo tributo religioso eran “holocaustos”, es decir, ceremonias en las que primero se sacrificaba a la víctima (humana o animal) y luego se quemaba íntegramente, de modo que nadie podía servirse para nada de ella. Tenía que arder hasta consumirse, tal como indica la palabra “holocausto” (que viene de las palabras griegas que significan “todo quemado”). En fiestas solemnísimas entre los griegos y romanos se hacían grandes sacrificios de animales, especialmente bovinos, que se llamaban “hecatombes” (que significa “cien bueyes”), con los que se hacían grandes piras en honor a las deidades.

 

Estas ceremonias, que culminaban en grandes hogueras, eran la manera perfecta que los dioses tenían para “exprimir” toda energía vital que existía en aquellas criaturas vivientes. Primero, mediante el degollamiento o la vivisección de la víctima, con el consiguiente derramamiento de sangre, obtenían la energía sutil y más preciada por ellos: la que desprendían los cuerpos agonizantes y específicamente sus cerebros aterrados y atormentados. Y más tarde, muerta ya cerebralmente la víctima, pero todavía viva celularmente, el fuego se encargaba de liberar rápidamente toda energía vital que encerraban  sus entrañas aún calientes y las células de todo su organismo.

 

Estas ondas de energía que se desprendían de los cuerpos humeantes de las víctimas eran una especie de droga o como un aroma para los “sentidos” de los dioses. 

 

En el Pentateuco se habla en repetidas ocasiones de estos “sacrificios abrasados” y se dice de ellos que eran “un manjar tranquilizante para Yahvé”, o que subían hacia él “como un aroma calmante”.

 

En otras religiones nos encontramos también con:

-muerte de animales

-cremación de sus cuerpos

-ceremonias en las que la sangre es el elemento principal

 

No solo eso, sino que en muchas religiones estas muertes y estas cremaciones eran de animales humanos.

 

En algunas de ellas estas ofrendas humanas tenían liturgias realmente feroces e indignas no ya de un dios, sino de pueblos salvajes; y a pesar de ello, las vemos practicadas por pueblos que habían desarrollado grandes culturas. Piénsese si no en las inmolaciones de niños hechas periódicamente por los incas a Pachacamac y a los huacas en la tremendas matanzas rituales practicadas por los aztecas, en las ofrendas periódicas de los primogénitos de las familias nobles en la religión de los persas, etc.

 

Yahvé exigió también en muchísimas ocasiones estas matanzas humanas, a pesar de que gustaba llamarse “misericordioso y benigno”. Y no solo eso, sino que a veces era él mismo quien las realizaba:

“Y Yahvé envió un fuego que devoró a 250 hombres” (Num 16,35).
“Y degollaron al rey (por orden de Yahvé) junto con sus hijos y todo su pueblo” (Num 21,34)
“… y murieron 17400 tragados por la tierra” (cuando Yahvé se enfadó; Num 17,14)
Después de la matanza de los madianitas, ordenada por Yahvé (porque habían perdonado a las mujeres y a los niños), Moisés se enfadó y dijo: “Maten a todos los niños varones (incluso lactantes) y a toda mujer casada” (Num 31,7-17)
“Y aquel día degollaron 12000 hombres y mujeres, la entera población de Aim” (Jos 8)
 
 
Defendámonos de los dioses – Salvador Freixedo (ex sacerdote Jesuita que no ha dejado de estudiar durante toda su vida para comprender nuestro mundo)
 
*recordad las frecuentes hogueras ordenadas por la Iglesia con la excusa de brujería o de herejía
 
 
 
 
 

Hemos de recordar siempre que tan solo los dioses menores, seres de la oscuridad que nos aventajan en comprensión de este Universo, son los que vendrán a nosotros a esclavizarnos y a aprovecharse de nosotros con múltiples excusas; ellos propiciaron la existencia de las religiones y de las naciones, y ellos son quienes se acercaron a nosotros sin respetar nuestro libre albedrío. 

 

Sin embargo existen muchos otros hermanos de muy diferentes lugares del espacio que se adhirieron a la luz, seres de bien, y existen de ellos muchos más que seres de mal. 

Los seres de bien tan  solo se acercarán a nosotros cuando hayamos crecido en luz, es decir, cuando nuestros pensamientos y actos de bien prevalezcan  sobradamente sobre nuestros actos de mal. Estos seres cumplen con la regla universal de respeto al libre albedrío, lo cual implica libertad de elección incluso para quienes de entre nosotros repetidamente eligen el mal como  forma de expresión. Estos seres nos ayudan actualmente a través de la canalización y vigilando nuestro planeta desde sus naves, pero sin dejar que las veamos, de nuevo para no interferir en nuestro libre albedrío o nuestro derecho a no saber. En el pasado actuaron encarnándose entre nosotros y dándonos grandes lecciones como Maestros. 

Hemos de darnos cuenta de que si ellos aparecieran en todo su esplendor no aprenderíamos nada, pues llevaríamos con nosotros todavía todas nuestras miserias; seguiríamos con envidias, con egos no equilibrados, con ganas de poseer desproporcionadamente, con pensamientos negativos que serían inmediatamente captados por ellos, etc. Cada cosa ha de suceder a su debido tiempo, pero los conoceremos cuando la luz en nuestro mundo y nuestros deseos de conocimiento hagan posibles los encuentros. 

Es importantísimo que los delegados de los seres oscuros no puedan engañar a nadie de entre nosotros por no prestarnos nunca al egoísmo, es decir, al mal, pues si aún no hemos superado esta etapa, alguno de los nuestros pudiera comenzar a quebrar el mundo de los seres de luz* por actuar la oscuridad a través de quienes fueran permeables a ella.

 
 
El Libertario
 
 
*en caso de habernos abierto estos seres a su mundo
 
 
 
 

 

 

 

 

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