No a la lucha de sexos

 

NO DEBE LUCHAR LA ENERGÍA FEMENINA CONTRA LA ENERGÍA MASCULINA

 

El que esto ocurra es una de las tretas de los oscuros - no debemos caer en ello

No se debe formar un ente proveniente del inconsciente colectivo femenino que luche contra otro ente de energía masculina
Creo que se está promoviendo por parte de algunos colectivos feministas la competición; en cuanto a hacer acopio de títulos universitarios creo que las mujeres no tendrán rival en los hombres, pues ellas son más constantes en las tareas que emprenden y en los estudios 

Cada energía tiene sus puntos fuertes y se necesitan entre sí para complementarse y crear una realidad equilibrada; son dos aspectos del mismo UNO

Si luchan y no actúan conjuntamente hombres y mujeres lo normal es que la balanza vaya de un lado al otro según las épocas lo cual puede traer dolor incluso para las mujeres en épocas en las que ellas lideren la sociedad
Es un error la lucha como si se tratase de seres de distintas especies que compiten por la supervivencia
Promover esto solo favorece a los que siempre nos esclavizaron

 

 

 

EL MITO DE ADÁN Y EVA

 

Este mito fue creado por el sacerdocio  (el sacerdocio oscuro) para anular el principio femenino en la humanidad y así crear una gran fuente de sufrimiento y de encumbramiento de lo masculino, en detrimento de lo femenino y del mismo hombre y de buena parte de la razón de su existir.

 
Tal como nos cuenta Marta Povo Audenis en su librito Cocreación, ese dios en minúscula:
 
 

los ministros de aquella primitiva Iglesia os inculcaron que no deberíais confiar  en la intuición, en la fuerza femenina, pero también os grabaron en vuestra mente que no sois dioses por derecho propio, por lo tanto que no sois capaces de saber la verdad, ni tampoco tenéis derecho a elegir.

Y con ello, no solo anularon el libre albedrío como derecho humano, sino que pudieron crear el fundamento de la ‘obediencia’ y el ‘miedo’, que es lo que les interesaba para establecer una jerarquía de poder eclesiástico y político basado en el principio masculino, la fuerza del yang, ya que la fuerza del yin era equivalente al pecado y la maldad.

 

Ese dogma, que aún algunos siguen inconscientemente, me sitúa a mí fuera de vosotros, y hace siglos que dura este asunto de que ‘dios está lejos y debéis encontrarme’… Pero además, y tal vez eso sea lo más grave, este mito refuerza la idea de que  solo mediante la obediencia se os garantiza un perdón y una absolución. Desde el punto de vista de la Unidad y la completitud, o sea, respecto a lo que te decía de mi doble energía dios-diosa, yang-yin, que es la misma que tenéis todos los hombres y mujeres, lo que ocurrió es que la mujer fue despojada de su fuerza; el polo yin y el principio femenino prácticamente se anuló. Con la expansión del mito de Adán y Eva, el arquetipo de lo femenino fue condenado por completo; en el interior del alma humana se saboteó su fuerza intuitiva, su sabiduría ancestral, la inspiración, la clarividencia y la creatividad.

 

Sin embargo, desde hace unas décadas, mi lado yin en vosotros está despertando de nuevo.

 

Nuestro principio femenino está renaciendo. Excepto en civilizaciones anteriores, nunca antes hubo un despertar tan masivo del hemisferio derecho y la intuición. Y eso realmente os hace evolucionar con mucha rapidez porque la creatividad y la intuición se equilibran con vuestra capacidad lógica de desarrollar la vida. Sin esa integración de la naturaleza doble que poseéis, sin la reunificación de los dos hemisferios de polaridades masculina y femenina, pasiva y activa, ánima y ánimus, eros y logos, diosa y dios… sin esa integración, no hay transcendencia, no hay desarrollo ni evolución, no hay posibilidad de encontrar el centro o la Unidad en vosotros.

 

Sois seres completos por naturaleza; no hay diferencia entre vosotros y yo. Sois activos y pasivos, lógicos e intuitivos, fuertes y tiernos, búdicos y crísticos, sabios y amorosos, expansivos y retractivos, dioses y diosas…

 
 
 
 
 
Ya habéis explorado los dos terrenos durante siglos*, expresándoos en matriarcados y en patriarcados, excediéndoos en los dos polos hasta vuestra propia aniquilación. Ahora creo que deberíamos cocrear juntos la etapa del equilibrio de fuerzas, una etapa de integración inteligente de todo lo aprendido. Recuerda que el signo del infinito, que es como  un ocho visto horizontal, sugiere la existencia de un sistema unitario de energía, que es anterior a la separación de los opuestos, anterior al código binario; es decir, el infinito simboliza la unidad de los opuestos más allá del tiempo y es espacio. Cada ser en sí mismo debe reconocer sus dos polaridades, su doble naturaleza dentro de la unidad, para saber darle proporción y conjugación a la vida de cada uno.
 
Cocreación, ese dios en minúscula - Marta Povo
 
*el del Yin (femenino, intuición) y el yang (masculino, lógica)